Siete reglas sostienen el saldo.
Cada una cierra una puerta por donde se escapa un inventario. Están escritas en el sistema, no en un manual de buenas prácticas — y cada una tiene su porqué.
Dos guardas distintas protegen el saldo
Cada existencia tiene una comprobación en el dominio y un CHECK en la base de datos, y un bloqueo optimista impide que dos descuentos simultáneos se pisen. La comprobación va antes de tocar el saldo: si falla, no queda nada a medias.
Cada salida nace de una visita o de un conteo
A mano se dan de alta entradas y traslados. Las salidas se producen al cerrar una visita o al firmar un conteo físico. Además, el inventario se escribe desde un único servicio, y hay una prueba automática que revisa los controladores y falla en rojo si alguno empieza a tocar existencias por su cuenta.
Todo movimiento cuelga de un documento
Entrada, salida y traslado pertenecen a un documento que responde a las tres preguntas de cualquier auditoría: quién, cuándo y por qué. El origen se guarda como par estable —manual, orden de servicio, visita o conteo— y un clic vuelve a él.
El conteo explica la diferencia
Cerrar un conteo emite las entradas y salidas que justifican el descuadre, y quedan en la bitácora como cualquier otro movimiento. En artículos serializados se reconcilia contra la lista de series encontradas. Y contar y firmar son dos manos distintas: bodega toma el conteo, supervisión lo cierra.
El historial se lee como se escribió
La única puerta para cambiar el estado de una orden crea una fila con estado anterior, estado nuevo, transición, autor y momento. Se guardan los dos estados además de la transición, porque la tabla de transiciones puede cambiar con el tiempo y el historial tiene que seguir leyéndose igual años después.
Lo que movió inventario se anula
Una orden que ya movió existencias se anula en lugar de borrarse, y una que entró en facturación tampoco se elimina: es un hecho económico. Los clientes y los tipos de problema con historial se desactivan y sus órdenes siguen apuntando a ellos.
Se anota en el sitio
El material se registra con la visita abierta, con el técnico todavía frente al equipo. Las horas de inicio y fin se guardan tal como ocurrieron, sin redondear al cuarto ni a la hora, y el inicio lo pone el servidor. Cualquier ajuste se hace al mostrar el dato, nunca al guardarlo.
Del alisto al cierre, paso a paso
La cobertura viaja con la pieza, no con el catálogo
Al montar una pieza, Erbio congela su fecha de vencimiento. Si mañana cambia el producto o el plazo del proveedor, lo ya instalado conserva lo pactado ese día. El cálculo va en meses de calendario: aproximar el mes a treinta días parece inofensivo y desvía casi una semana en una garantía de dos años.
- Los días restantes se muestran mientras cubren El día del vencimiento todavía cuenta como cubierto.
- El vínculo a la orden que la generó Cliente, orden, serie y fecha de instalación, en una fila.
El contraste está medido, no prometido
Cada par de color de texto pasó por un validador que se ejecuta, y el ratio quedó anotado junto al token: el primario da 6.11:1 sobre blanco y los bordes de control 3.14:1, el mínimo para elementos no textuales. El modo oscuro reasigna los alias y redefine sus propios estados, prioridades y sombras. También hay una prueba que detecta desbordes de tabla y cuenta los textos por debajo de 10.5 px.
Seguí una serie de punta a punta
Elegimos un número de serie y lo recorremos: entrada, alisto, traslado, instalación y garantía. Cada salto enlaza al documento que lo produjo.